Siempre hay alternativa

Sin lugar a dudas, las ventajas que ofrece hacer psicoterapia "cara a cara" donde un gesto, una mirada, un silencio dicen tanto o más que las palabras son innumerables.

Pero hay momentos y/o circunstancias en la vida de las personas en que esta posibilidad no existe, y es entonces cuando el poder recurrir a un psicólogo-a a través de las nuevas tecnologías constituye una alternativa, pues la persona puede encontrar el espacio apropiado para sentirse escuchada y recibir la orientación y apoyo psicológico que requiera.

Entre las ventajas que puede ofrecer esta modalidad de psicoterapia se podría mencionar el anonimato, facilitando la intimidad y deshinibición, la disponibilidad para adaptarse al horario que mejor venga o disminución del coste económico.

Además, mediante la publicación de pequeños artículos sobre diferentes temáticas, me gustaría convertir este espacio en un lugar para la reflexión y análisis personal construido conjuntamente, donde sean ustedes quienes vayan haciendo propuestas de temas que les resulten de interés.

¿Comenzamos?

viernes, 22 de agosto de 2014

¿Para qué luchar contra corriente?



Es bastante frecuente escuchar en personas que acuden a pedir ayuda psicológica frases como “no quiero sentirme así”, “no puedo hacer nada por evitar…”, etc. Y es justo la interiorización de esa narrativa la que dificulta la recuperación.
En ocasiones, luchar contra lo que sentimos, más que ayudar genera una mayor frustración pues no conseguimos el cambio deseado, dando lugar a un aumento del malestar y sufrimiento.  
Queremos sentirnos bien, si, y el primer paso para iniciar la sanación es reconocer y aceptar nuestros sentimientos. Hasta que no tocamos el fondo con el pie, no estaremos en disposición de coger impulso para alcanzar la superficie y respirar.
¿Qué sucede cuando te digo que no pienses en un elefante amarillo? Lo primero que te viene a la mente es un elefante amarillo. No puedes evitarlo. Lo mismo sucede con la tristeza, la rabia, la ansiedad,…. Están ahí, y al negarlas lo que conseguimos es que crezcan y crezcan, llegando a arrastrarnos con ellas.
Queremos vivir y nos olvidamos de convivir. De lo que se trata es de aprender a convivir con todas las clases de sentimientos. Porque están los que nos producen malestar, pero también los que generan bienestar. Ambos forman parte de la realidad humana.   

Reconocer, aceptar, permitir que los sentimientos y pensamientos que vuelven nuestra vida gris fluyan, y centrar la atención en las diferentes formas de darle color. Así conseguiremos que pierdan su valor, podamos ver la vida desde otra óptica y tengamos fuerza para ir en la dirección adecuada.    

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