Los niños y niñas, hijos e hijas de mujeres víctimas de
violencia de género son víctimas también de esa violencia de género. Ven y sufren
a una madre maltratada, en vez de protectora. Ven y sufren a un padre
maltratador, en vez de protector. Es fundamental entender que violencia de género
no son sólo las lesiones físicas, sino el miedo y la anulación que sufren tanto
mujeres como niños y niñas.
Los seres humanos son los mamíferos que dependen durante más
tiempo de sus padres antes de llegar a su total independencia. Para crecer
sanamente un niño necesita comida, cobijo, ejercicio físico y muchas horas de
sueño, pero además son indispensables un vínculo sano y seguro con aquellos
adultos que se encargan de su crianza.
Investigaciones en psicología infantil dan mucha importancia a
la influencia que tienen los diversos modos de vinculación que existen entre el
niño y sus figuras de apego desde la primera infancia sobre el proceso de
desarrollo.
Muchos niños y niñas expuestos a la violencia dentro de su
hogar sufren por dentro y no son atendidos porque las madres o padres sienten
que los problemas son entre la pareja y no les atañen.
A partir de la revisión de diferentes estudios sobre los
efectos de la violencia de género en niños y niñas destacan:
-
problemas de socialización
-
síntomas depresivos
-
miedos
-
alteraciones del sueño
-
síntomas regresivos
-
problemas de integración en la escuela
-
cambios emocionales y de comportamiento
-
síntomas de estrés postraumático
-
en algunos casos la muerte
La violencia de género afecta directamente las pautas de
crianza de los niños y niñas, porque su propio sufrimiento les dificulta a los
miembros de la pareja su disponibilidad emocional para los niños y niñas y el
acuerdo necesario en las normas de crianza.
Es importante tomar conciencia de que estos hijos e hijas se
ven inmersos en una realidad que ellos no han elegido y que, en la mayoría de
los casos, procesan inadecuadamente, no pudiendo avanzar por ellos mismos en su
proceso de recuperación sino que es necesario el acompañamiento de una persona
adulta, su madre siempre que sea posible.
Por ello, después de iniciar el trabajo personal con la mujer,
es fundamental trasladar esta intervención a su rol materno, para poder
convertirla en un elemento clave en la recuperación de sus hijos e hijas, que
se suma a la intervención directa que se realiza con éstos.
Extraído
de Manual de atención para los niños y niñas de mujeres víctimas de violencia
de género en el ámbito familiar

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